FOTOPERIODISMO DE BODAS EN MÁLAGA

“El amor propio es la fuente de todos los amores.” Pierre Corneille

SUERTE SI PIENSAS QUE EL PROBLEMA SOY YO

Esto es una historia real que me sucedió en una boda real con una novia real en este mundo real de personas irreales. Hace unos años una pareja me contrató para ser su fotógrafa de boda. Yo como fotógrafa de bodas lo doy todo ese día, os lo digo de verdad, ay veces que doy tanto que me quedo agotada días después hasta que recargo. El día de la boda, yo ya estaba allí a primera hora para ir a la casa de cada uno y sacar unos bonitos de planos de como se arreglaban para empezar su día. El día continuó fantástico, como suele ser. Alegría, diversión, amor a raudales, fotos, risas. Soy una persona sociable y suelo acabar llevándome bastante bien con todos los invitados y sacando lo mejor de todos ellos. ¡Imagínate de los novios! Acabamos generando como una especia de amistad que se guarda con cariño en el recuerdo. Y ese día no fue distinto. Los novios estaban encantados, en algun momento les enseñé algun pequeño detalle de las fotos ya que estaban curiosos ya incluso el mismo día de la boda y me llenaron de halagos. Tanto los novios como los invitados me cubrían de ellos cada vez que me acercaba, lo cual es un placer, no te voy a decir que no. Los invitados me dieron propina, cosa que no suele ocurrir, de lo contentos que estaban con mi presencia allí y mi trabajo incluso antes de haberlas visto. Así que terminó el gran día. Muy tarde, ya que por esa gran amistad y me invitaron a quedarme a la fiesta. Y así lo hice, me dejé llevar y me quedé un buen rato disfrutando con todos ellos. Al día siguiente sin esperar mucho más tiempo me puse con las fotos, quería dárselas lo antes posible para que todo siguiera en el mismo plan buena onda que había sido y que estuviesen encantados de lo poco que había tardado en enviárselas. Cuando las recibieron tanto el novio como la novia me escribieron para decirme lo preciosas que eran las fotos y el buen trabajo que había realizado. Me quedé contentísima, pues era para mí un premio que me dijeran cosas tan bonitas sobre lo que hacía. Mi sorpresa fue al recibir un mensaje de la novia, por separado una semana después. ¿Que, qué me decía? ¡qué no me decía! Empezó diciéndome que había vuelto a ver las fotos y que le parecían una vergüenza. Me puso a caer de un burro y me dijo que saqué mucho a la madrina de la boda. Que tenía más fotos la madrina que la novia. La madrina era la sobrina del novio, una chica guapísima, rubia con ojos azules, que por lo visto, luego me enteré que causaba los celos supremos de la novia. Por lo que si había 5 fotos en los que salía la madrina, para la novia ya era una horror por que tenia que salir en una y ya. Era su día no el de la madrina, ¡no tenía derecho a salir en las fotos! Yo me defendí con lo que pude, con la realidad misma. "Si miras las fotos podrás ver que no hay comparación del numero de fotos en las que sale ella y en las que sale tú. Ella aparece por que es la sobrina de tu esposo y forma parte de todo ello. Es la madrina!" Ella no quiso aceptarlo y se quedó son su razón. Lo que comenzó como un día de halagos y felicidad acabó con un mal sabor de boda por la inseguridad de alguien que no es capaz de amarse a si misma. No me ha vuelto a ocurrir algo parecido, gracias. Pero mi recuerdo de aquella boda se quedó enturbiado por el hecho de una persona que genero una realidad paralela a la que era, echando por tierra mi trabajo, por una inseguridad hacia su persona. Tanto física, como personal. Aquello llegó a oídos de la madrina también y podéis imaginaros la cara de ésta y de la familia al completo. Que todo se sabe luego. Así que creo que muchas veces no es culpa de los fotógrafos que unas fotos lleguen a gustar lo que deberían. Lo damos todo, ponemos de nuestra parte en absolutamente muchas cuestiones para que salga lo mejor de nuestro trabajo. Pero muchas veces no hay un trabajo personal en las personas y la belleza está en los ojos del que mira. Si el que mira no se quiere, puede ver cuanto menos unas "fotos infierno". Me llevó tiempo meterme en la cabeza que no era culpa mía como fotógrafa. Por eso y por otras tantísimas cosas, debemos mirarnos hacia dentro, y decir, vale, hasta aquí. Hay cosas que debo cambiar, mejorar, o procesar mejor. Y así todos los ojos podremos ver desde una misma sintonía. ¡El amor empieza desde nosotros! ¿Qué clase de amor se puede dar si no somos capaces de lo primero? Os deseo un montón de amor propio para que el resto se pueda llamar amor, pero de verdad. Rosa.

RoAddict Photo

4/8/20241 min read

Dime tú, ¿Qué opinas? ¿crees que fue mi responsabilidad?